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Fadwa Tuqan : "Cómo nace la canción" y "Mi ciudad esta triste"

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Fadwa Tuqan Cómo nace la canción Cogemos las canciones de tu cansado y derretido corazón, y bajo el denso mar de las tinieblas, con amorosa luz, holocaustos e inciensos, las amasamos. Insuflamos en ellas la fuerza del pedernal y de la roca, y luego las tornamos a tu límpido y puro corazón, ¡oh, pueblo combatiente y paciente! Mi ciudad esta triste El día en que conocimos la muerte y la traición, se hizo atrás la marea, las ventanas del cielo se cerraron, y la ciudad contuvo sus alientos. El día del repliegue de las olas; el día en que la pasión abominable se destapara el rostro, se redujo a cenizas la esperanza, y mi triste ciudad se asfixió al tragarse la pena. * * * Sin ecos y sin rastros, los niños, las canciones, se perdieron. Desnuda, con los pies ensangrentados, la tristeza se arrastra en mi ciudad; el silencio domina mi ciudad, un silencio plantado como monte, oscuro como noche; un terrible silencio, que tr...

René Avilés Fabila ; FRANZ KAFKA

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René Avilés Fabila FRANZ KAFKA Al despertar Franz Kafka una mañana, tras un sueño intranquilo, se dirigió hacia el espejo y horrorizado pudo comprobar que A, seguía siendo Kafka B, no estaba convertido en un monstruoso insecto C, su figura era todavía humana Seleccione el final que más le agrade marcándolo con una equis. (René Avilés Fabila: Cuentos y descuentos, 1986. En La mano de la hormiga, p. 68). فرانز كافكا عندما استيقظ فرانز كافكا ذات صباح ، بعد حلم مضطرب ، هرع إلى المرآة وشعر بالرعب لرؤية أنه أ- كان لا يزال كافكا ب- لم يتحول إلى حشرة ضخمة د- كانت شخصيته لا تزال بشرية حدد النهاية التي تفضلها عن طريق وضع علامة عليها . (رينيه أفيليس فابيلا: قصص وخصومات ، 1986. في يد النملة ، ص 68). ترجمة عبدالناجي آيت الحاج

El oro y las ratas

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El oro y las ratas Había una vez un rico mercader que, a punto de hacer un largo viaje, tomó sus precauciones. Antes de partir quiso asegurarse de que su fortuna en lingotes de oro estaría a buen recaudo y se la confió a quien creía un buen amigo. Pasó el tiempo, el viajero volvió y lo primero que hizo fue ir a recuperar su fortuna.Pero le esperaba una gran sorpresa. Las mejores fábulas de todos los tiempos —¡Malas noticias! —anunció el amigo—. Guardé tus lingotes en un cofre bajo siete llaves sin saber que en mi casa había ratas. ¿Te imaginas lo que pasó? —No lo imagino —repuso el mercader. —Las ratas agujerearon el cofre y se comieron el oro. ¡Esos animales son capaces de devorarlo todo! —¡Qué desgracia! —se lamentó el mercader—. Estoy completamente arruinado, pero no te sientas culpable, ¡todo ha sido por causa de esa plaga! Sin demostrar sospecha alguna, antes de marcharse invitó al amigo a comer en su casa al día siguiente. Pero, después d...

JULIO CORTÁZAR : CONTINUIDAD DE LOS PARQUES

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JULIO CORTÁZAR CONTINUIDAD DE LOS PARQUES Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciop...

La esposa que era la amante del vecino

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La esposa que era la amante del vecino Érase una vez una mujer que era la amante del vecino de su esposo. Lo amaba y le favorecía en todo lo que podía. Un día parecía que iba a llover. Terminó de cocinar y ofreció de comer a su esposo, quien dio cuenta de la comida y se acostó. Al cabo de un rato se escuchó un ruido en la puerta, y él le preguntó quién era a su mujer. Ella le dijo que era el vecino, que tenía hambre y pedía algo de comer. -       Pues dale de comer, si es que ha quedado algo en las ollas . dijo el marido. -       Pero bueno, ¡si yo no conozco para nada a ese tío tan feo y tan cabezota! ¿Cómo quieres que le dé mi comida? No sospechaba el esposo lo que se ocultaba bajo la respuesta de su esposa. La realidad era que su mujer tenía una cita con el vecino allá afuera, cerca de un árbol grande. Y el pretexto que acababa de dar la mujer formaba parte de lo que había convenido con el amante. De modo...

El marido era conservador

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El marido era conservador Una pareja casada durante 30 años se llevaba perfectamente. El único inconveniente es que el marido no quería tirar nada ... En particular, le gustaba una chaqueta vieja que nunca dejaba, a pesar de su grado de desgaste. Un día caluroso, este hombre salió sin su chaqueta y su esposa aprovechó la oportunidad para tirar la ropa vieja. Cuando el esposo regresó, se enojó mucho. Le explicó a su esposa que su chaqueta estaba forrada con billetes de 100 €, fruto de sus ahorros. Afortunadamente, encontraron su tesoro en el basurero del edificio.

EL HALCÓN DEL REY SINDABAD

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EL HALCÓN DEL REY SINDABAD “Dicen que entre los reyes de Fars hubo uno muy, aficionado a diversiones, a paseos por los jardines y a toda especie de cacerías. Tenía un halcón adiestrado por él mismo, y no lo dejaba de día ni de noche pues hasta por la noche lo tenía sujeto al puño. Cuando iba de caza lo llevaba consigo, y le había colgado del cuello un vasito de oro, en el cual le daba de beber. Un día estaba el rey sentada en su palacio, y vio de pronto venir al wekil que estaba encargado de las aves de caza, y le dijo: “¡Oh rey de los siglos! Llegó la época de ir de caza.” Entonces el rey hizo sus preparativos y se puso el halcón en el puño. Salieron después y llegaron a un valle, donde armaron las redes de caza. Y de pronto cayó una gacela en las redes. Entonces dijo el rey: “Mataré a aquel por cuyo lado pase la gacela.” Empezaron a estrechar la red en torno de la gacela, que se aproximó al rey y se enderezó sobre las patas como si quisiera besar la tierra delante del rey. Ento...